La Nausée.

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

 

         El título de la obra está tomado de la primera novela que publicó, en 1938, el filósofo francés Jean-Paul Sartre, influenciando así la misma. Con este proyecto he tratado de evocar las emociones provocadas tras su lectura, en las que veo reflejada nuestra sociedad actual, cuyo hábitat, la ciudad, parece no detenerse ante una conducta fuertemente marcada por la demanda inmediata del ocio, el bien estar y la sociedad de consumo.

 

          La ciudad es una realidad física, tangible, pero también, inequívocamente, una construcción social. Es el proyecto de una sociedad, de un lugar en un momento determinado de la historia, con su ideología, su cultura y su ética, con sus relaciones sociales y con un sistema económico complejo, cuya velocidad e inercia evolutiva hoy nos lleva, sin ser verdaderamente conscientes, hacia las fronteras de lo desconocido. Sin embargo, esta falta de destino o desorientación, este exceso ocupacional y de consumo, acaricia nuestros días de una manera sutilmente doméstica, produciéndonos, en determinadas ocasiones, sentimiento de vacío, orfandad o del absurdo, haciéndonos sentir solos con todo el mundo.

 

           Me gustaría señalar de la obra el atributo minimalista en contraste con sus imperfecciones y el burdo soporte que utilizo como bastidor; un trozo de madera con chapa de aluminio encontrada en la calle, ironizando, pues, sobre la dicotomía entre orden y anarquía (lo salvaje domesticado por la ciudad), sobre la toma y pérdida de control, sobre la obsesión del ser humano por contener el caos intrínseco en la naturaleza  e intentar hacer bello lo ya bello en sí mismo. Con la pintura negra, además de ausencia de color, he querido simbolizar el vacío, el silencio, la pérdida de orientación que produce nuestro entorno sobresaturado de la urbe, intentando revelar así al espectador, tras un tiempo de observación, la misma náusea que sintiera Antoine Roquentin, protagonista de la novela. La misma náusea que, a veces, al acabar los días y volver de la ciudad, nos invade muy adentro, ahí, en la boca del estómago.

                                                       

José María Banús.

                                            © 2019 JOSE MARIA BANUS