Y todo culminará cuando un pájaro de luz

decida prolongar su vuelo hacia la muerte. Nocturno,

yo, porque han crecido demasiado alto los silencios.

Ahora que la ciudad desplaza nuestro reflejo senil y prende,

y que toda la vida se comba entre pretéritos perfumados…

quiero decir que puedo, que duele ser vivo, que amo esta distancia.

Porque no hay fondo en el grito gemebundo de los amantes.

Porque no hay dolor en el baile invidente de los árboles.

Pero los teatros se yerguen y compiten su nostalgia, y la brevedad

de los cuerpos se hace desierto o corteza lúgubre o desmemoria

por un trozo vivo de amor. Esconderse. No ser. Como el principio,

… nada es demasiado. He confundido la edad de las luciérnagas

con la providencia de unos labios que no saben decir te amo,

el pálpito, la inocencia, reconocerte en los espacios abiertos.

                                            © 2019 JOSE MARIA BANUS